• CHIMPAY Y SU HISTORIA

Chimpay es de origen araucano y literalmente significa “vuelta”, “cuva”, “arco” y es atribuido a una curva del Río Negro muy pronunciada existente en las proximidades.

Como se desconoce la fecha de fundación, en 1970 el gobierno provin-cial estableció por decreto que corres-pondía, celebrarla coincidentemente con el día del fallecimiento de Ceferino Namuncurá, ocurrida el 11 de mayo de 1905.

La población fue testigo, el 1 de julio de l899, de la inauguración de la línea ferroviaria Bahía Blanca-Confluencia, con la presencia de Julio A. Roca.

  • EL SANTO DE LA PATAGONIA

El lugar es sitio de peregrinaciones anuales que congregan una verdadera multitud de devotos del beato.

A fines de agosto, miles de personas de todas las edades llegan y alteran la calma del lugar. En esa fecha, se cele-bra allí el nacimiento del santo más famoso que tiene la Patagonia y que nació justamente en Chimpay: Ceferino Namuncurá.

Ceferino fue un indio tehuelche que nació en 1886 y dedicó gran parte de su corta vida a ayudar a su pueblo. Actualmente, en realidad está nombra-do beato por la Iglesia Católica, pero muchos le atribuyen grandes milagros, por lo que es conocido popularmente como el santo de la región.

La proyección económica de esta localidad y su desarrollo están enlaza-dos con las posibilidades de riego de una importante superficie (30 mil hectáreas) como consecuencia de la construcción del sistema de riego Chelforó, Chimpay, Belisle y Darwin.
Se trata de un proyecto que data de 1928, postergado durante décadas, que constituye una imperiosa necesi-dad para los productores frutihortícolas de la zona.

Si continuamos el trayecto hacia el oeste, por la RN 22 , arribaremos a una pequeña colonia agrícola denominada Chimpay. En lengua mapuche su nombre significa vuelta, curva o arco: correspondiendo éste a un meandro del Río Negro que justamente tiene lugar en Chimpay.

Esta localidad se hizo famosa porque fue la cuna de uno de los hombres más venerados de nuestra Patagonia. Aquí nació Ceferino Namuncurá en el año 1886 : hijo del cacique mapuche Namuncurá y de la cautiva chilena Rosario Burgos , a quien se le atribuyen numerosos milagros.

Todos los años, para el mes de agosto, la localidad se engalana para recibir a los peregrinos que se acercan para cumplir promesas a este hombre que es considerado el Santo de la Patagonia.

La tribu mapuche, a la cual pertenecía Ceferino, estaba pasando momentos muy penosos en cuanto a su economía, la falta de medios para desarrollar la actividad agrícologanadera y las inundaciones que azotaron la región, hicieron necesaria una decisión de rigor.

El Cacique Namuncurá envió a Ceferino a muy temprana edad, ya que tenía tan sólo 11 años, para que estudiara en Buenos Aires, fue así como ingresó en el colegio de San Carlos.

Reclutado como seminarista por la orden salesiana se dirigió a la Patagonia para devolver a su pueblo algo de todo lo que el había recibido.

Lo asoló una enfermedad típica de los pueblos aborígenes, la tuberculosis, que por ese entonces minaba al pueblo mapuche.

Un obispo lo llevó consigo a Roma, para lograr el restablecimiento de la salud de Namuncurá, que fue recibido ese mismo año por el Papa Pío X. Su enfermedad se agravó hasta que falleció el 11 de Mayo de 1905.

Sus restos son llevados al cementerio de Roma (Campo Verano), donde es enterrado en forma simple por un grupo de personas que admiraban su trabajo.
En 1911 el Padre Esteban Pagliere, salesiano argentino, propone la idea de comenzar a investigar sobre la obra de Ceferino entre sus conocidos y personas allegadas a él, para luego plasmarlo en un libro con su historia. Conocidos y personas allegadas a él, para luego plasmarlo en un libro con su historia.

Hacia 1924 se logró finalizar con los trámites necesarios para realizar la exhumación de los restos de Ceferino Namuncurá y trasladarlos a su país: Argentina.

Una vez llegados a Buenos Aires, se ubican los restos en la localidad de Fortín Mercedes (prov. de Bs. As.).-

En el año 1944 comienzan los trámites para la beatificación de Ceferino y, por consiguiente, la búsqueda de testigos y milagros que hagan posible su nombramiento como beato.

En el año 2007, 63 años después de comenzada la lucha por su beatificación, el año nos despidió a todos con un beato rionegrino reconocido mundialmente como tal: Ceferino Namuncurá.

No hay una sola ruta patagónica que no cuente con un pequeño altar levantado en honor de este hombre que tantos veneran.

Chimpay es un pequeño pueblo con cerca de 8.000 habitantes ubicado a la vera de la Ruta Nacional Nº 22, en el Valle Medio del río Negro.

Su producción agrícola es casi la base de su sustento y, durante la mayor parte del año, sus calles casi no tienen movimiento. Pero a fines de agosto, cientos de personas de todas las edades llegan y alteran la calma del lugar. Esto es porque en esa fecha se celebra allí el nacimiento del santo más famoso que tiene la Patagonia y que nació justamente en Chimpay: Ceferino Namuncurá.

Ceferino fue un indio mapuche que nació en 1886 y dedicó gran parte de su corta vida a ayudar a su pueblo. Actualmente, está nombrado beato por la Iglesia Católica, y muchos le atribuyen grandes milagros por lo que es conocido popularmente como el santo de la región.