Descripción de la Experiencia:

Tomás Olivieri es devoto de Ceferino Namuncurá y sus viajes comenzaron a los 12 años, de manera alternada a través de su familia.

A partir de los 18 años comenzó a viajar todos los años, a veces en la fecha del natalicio y otras veces en otra época.

Uno de sus viajes fue particular y muy emocionante.

Fue luego de conocer la situación de un allegado, quien tenía a su hijo con graves problemas de salud.

_”Es un sonido que nace, es difícil de explicarlo, hay que sentirlo. Es cuestión de fe,”_ aseguró el hombre.

Relató que sintió la necesidad de ir a Chimpay y que iba a haber un momento indicado para realizar el viaje.

El momento que eligió para viajar tuvo que ver con el desenlace que se esperaba del niño.

Sin organización previa, preparó la mochila y empezó a caminar. Solo con su alma.

El camino lo recorrió por las bardas, donde se encuentra el gasoducto de  la zona norte de Roca, para evitar el tránsito de la ruta 22.

Llegando a General Enrique Godoy recibió un llamado del conocido: _ “Tomás, no sé si lo que estás haciendo tiene algo que ver, pero Danilo  está respondiendo bien.

Con emoción siguió adelante en un viaje duro y con las emociones a flor de piel.

Luego de cuatro días y 140 Kmts. detrás, Tomás arribó a Chimpay para pedirle al beato patagónico, que Danilo, el hijo del amigo, se recuperara y eso finalmente ocurrió.

Este año quiere volver.

No sabe si lo hará solo o acompañado pero si que lo hará caminando.-

Fuente: Diario Río Negro (20/08/2018)

 

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